‘cool’ resulta muy ‘naïve’ para definir…

… nos, ‘querido’!

Es esto una manifestación de algo, seguro. Es real y es selecta.
Ahora díganme, es expresión de alguna corriente de pensamiento o de mi versión de las sensaciones, qué voy a saber ya, acaso no sea lo mismo?
Y un caso práctico de que la felicidad sin dolor se crea? eh, eh, aquí sin duda habla la filosofía, o lo ha descrito ya, por tanto tu consideración te delata. Haha! Y a mí, puesto que creo firmemente uno ríe y uno es feliz en instantes que se crean sin herir y sin ser herido, puros, frescos… Decía Epícteto que del mismo modo en que el material del carpintero es la madera, el objeto del arte de vivir es la propia vida, de cada cual.
-Aish!ya se me varerum natura y no es nueva tendencia, no.-

En efecto, quizá me gusta el vino, puede ser. Va en función del estado de mi alma, que afecta indefectiblemente a mis papilas gustativas; me encanta el vino con garra, el caldo que me haga recordar líquidos densos, pero aún más me gusta el efecto del vino en mí. Los taninos en mi tercer ojo hacen te busque, olfativamente, instintivamente, animalmente, desmesuradamente, mas sobre todo hace que sepa no voy a encontrarte y que me importe nada y menos. Correcto.
Porque sé, y entonces el vino corre en lugar de sangre y te busco y ahora te encuentro, donde sea.

Luego me viene el hambre. En el hambre no hay quien domine o gobierne, en el hambre de estómago como en el hambre de hipotálamo, la gana cuando se conoce, el apetito como preludio del hambre, cuando se ha experimentado antes y por ello se reconoce, se sabe, no tiene salvación sino comiendo, siendo saciada.
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En el hambre de seducción, no es sencillo.
Si bien uno es simple, muy simple, es el tipo de alimento el que deviene complejo, y no en sí, sino en el transmisor que se use, en la consciencia con que se use, ojalá tal que inconsciencia pareciere, y en la corriente de emisión o de recepción que sea la que sacia.
– déjame te seduzca
– déjate seducir por mí cadera
– sedúceme
– haz que tu cadera me seduzca
Qué sacia tu hambre?
Mas, y la mía?

‘Te puedo dar mi soledad, mi oscuridad,
el hambre de mi corazón.
Intento sobornarte con incertidumbre, con peligro,
con derrota.’

‘En la noche del júbilo o en la jornada adversa exalta la alegría o mitiga el espanto y el ditirambo nuevo que este día le canto otrora lo cantaron el árabe y el persa.
Vino, enséñame el arte de ver mi propia historia
como si ésta ya fuera ceniza en la memoria.’

Borges
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