no y no y no todo es problema de género

imageimageEl género es una propiedad lingüística en un idioma, y no hay una necesidad lógica en su relación al sexo biológico.

Así inicia Wikipedia su data sobre el ‘género’, y aunque no soy dada a postear en uso de otras fuentes en este tema temo necesitar, tal es la sensación, refuerzo para superar el sesgo de lo que soy en parvo abuso de la neurolinguìstica… a favor de mi  criteria.

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El género masculino es la forma no marcada, inclusiva – virtuosismo de la realidad, no siempre coincidente con las reglas de la teoría-.”Los lectores de este blog” son los lectores de sexo masculino y femenino, quiere eso decir, el género gramatical femenino es la forma marcada, por tanto excluyente: si digo “las lectoras de este post” corro un riesgo que no quisiera de perder a alguien porque entienda no refiero también a los de sexo masculino, sino sólo a los de sexo femenino.

Existe, y es adorable, el género neutro, en los artículos (lo, para sustantivar adjetivos y señalar conceptos abstractos: “lo profundo”, “lo externo”), también en los pronombres personales en tercera persona (ello, lo), los demostrativos (esto, eso, aquello), en pronombres indefinidos (algo, nada). El género en que los adjetivos concuerdan con ellos, morfológicamente no es distinto del masculino singular, aunque se conoce también como género neutro.

En este camino en que considero el tema se ha manifestado, añado datos con los que tropecé recientemente. Cuando la corrección política llegó a la lengua, la fórmula que explicitaba ambos géneros naturales con el objetivo de representar la paridad entre los mismos comenzó a utilizarse con una mayor frecuencia, sí, pero el femenino “miembra” es incorrecto, lo es de momento.

También, que Ni “currícula”, ni “media” , en interesante paradoja, la influencia del inglés ha contribuido a que abunden plurales latinos como “currícula”, “media” (como plural de “medios de comunicación”) o “referenda”. – Suficiente autocrítica, licencias de tener un blog no dependiente.

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Hoy soy consciente estoy mayor, pero mayor mayor, de puro ‘rancio’ -dícese de aquel que es antiguo o muy apegado a algo (ver imagen gatonegro avergonzándose de pura risa) -. Pues no voy a ofrecer un buen trato y, por usar, sobre mi persona – atención a este ejemplo de palabra, como igual palabra, ‘la’palabra- , no ya sobre un tercero, un adjetivo en género ‘por defecto’, por tanto inclusivo, acabo encajando una patética – que igual al ser femenina resulta menos ‘patética’, confío en que no-, disertación sobre el concepto y el género?.

A destiempo, a destono, a descontexto. Digo ‘el gato, ups, no, el perro es el mejor amigo del hombre’, que es en realidad que ‘los perros y las perras son los mejores amigos y las mejores amigas de los hombres y las mujeres’, sin perjuicio de mi personal y por ende entiendo discutible sentido del ridículo, sólo yo advierto el gasto de saliva? Es que se me diga dónde seleccionamos la tan presente aplicación del ‘principio de economía’?.
Que no me apetece hacer una reredacción sobre el patriarcado del que vengo como ciudadano de ‘esta parte del mundo’ y enervar las razones por las que mi lenguaje hace uso del género masculino como género no marcado, el ‘por defecto’. Y todo sistema necesita unas reglas básicas para existir, para poder ser usado.

En el español que conozco, cada vez menos, al construir una frase en que un adjetivo debe concordar con dos sustantivos, masculino y femenino, necesito que ese adjetivo (si tiene variación de género, hay muchos que no la tienen) vaya en uno de los dos géneros. No debe duplicarse el adjetivo porque ello atenta contra el mencionado ya, principio fundamental en todo como en las lenguas que es el de la economía.

Me gustan los nombres epicenos, tienen un solo género gramatical, pero sirven para referirse tanto a seres de sexo masculino como femenino. Lo que supone que no se deben identificar género y sexo – y no debería identificarse en cuasiningún aspecto-. Los hay, y los hay numerosos en femenino. En una persona, una criatura, una víctima, una figura, una eminencia… caben nombres de varón, y a bien tendrán que yo, como usted, como en LA vida, somos estAs personas.

Otro ejemplo, – que nos lleva a pasado tiempo, no siempre mejor, quizá sí más divertido, por Lope-, el antecesor de nuestro usted, la forma ‘vuestra merced’, con esa visible marca femenina en el posesivo, en consonancia con el género femenino de merced.

imageQue ir ‘con los tiempos’ me niego a que sea subirse al pretender cambiar el lenguaje, para ver si así, cambia la sociedad. Habrà de cambiarLA a ella. Al cambiarla, determinados aspectos del lenguaje también cambiarán, seguro, pero otros, y coinciden con los que afectan al núcleo del sistema, no, porque no pueden hacerlo sin que este sistema, el que conocemos, deje de funcionar. Así sea ardua tarea, sobre todo en esos horribles instantes en que uno siente necesita una excusa para hacer un sobremundo de un absurdo acontecer, desdramatíceme una realidad contra la que sea en el presente estéril batallar, como pueda ser, la condición del masculino como género no marcado.

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Y voy a sentirme yo, dama de pelo en pecho y flamante armadura, excluida de las palabras de Dorian en réplica ante una emoción de pèrfida desidia?

No será en ningún caso por una malentendida, a mi parecer, cuestión de género.

“La inteligencia humana descubre que sólo afirmando el valor intrínseco de cada ser humano podemos luchar eficazmente contra las lacras que nos asolan- discriminación, intolerancia, arbitrariedad, tiranía, violencia, miseria…
Ése valor es la dignidad, de la que penden los derechos y las obligaciones del ser humano.”

J.A.Marina.
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