Piezas IV, en amarillo.

Adoro los girasoles, los adoro, lo hago de manera inconsciente, con consciencia, cuando los veo, cuando miro al sol, cuando no lo hago tambièn. Adoro la forma que odio dependan de un astro para moverse, para activar lo que son, naturaleza dependiente de ajena voluntad igual de natural e indomable, quièn serà màs? Nunca es razón de esta respuesta alcanzada o no, sí lo es me siga encogiendo la tripa cuando con un girasol tropiezo.
Al alcanzar la tarde, aguantadas, resistidas, soportadas, disfrutadas, pasadas, las horas productivas del día le dan el culo al sol, antes de bajar su amarillo voltean e ignoran y afirman su escasa dignidad tornando un poquito, para bajar su centro en un falso gesto de sumisión, verdadero gesto de acogimiento a la soledad del descanso.
Los adoro porque en su madurez devienen feos, dejan les crezcan miles de bichitos grises casi negros, vale sí pipas ricas, pero que, hasta llegar a fruto aprovechable y lograr así su función – dirìan algunos, cual si de mujer hablasen, bendita la suerte mental de algunos!-, se les llena de semejante forma el centro que no pueden consigo mismos, feos, llenos, apenas amarillo amarronado, pesados, gachos…aún ahí, en pasado el estío, logro pensar llegaràn màs soles y amarillos.
En clave de bolero, beat the rhythm!
‘Te echo mucho de menos, aunque te me vayas yendo no más de poquitos, con eso conté, con eso contaba…

Ahora debes saber lo mismo que sé:
Que la suerte es pa tontos, que tu fuerza es constante, que tu ley poderosa, que tu raza valiente, que tu genio excelente, que eres brava amor.
Que no cejes ni temas, que no tiemble tu voz ni tu rama , que eres buena, muy buena, bizarra, obstinada y capaz.
Que la vida nos muerde, como roca feroz. Que distancia no mido siquiera por metros, si no por silencio, de hielo abrasador.
Que te debes más treguas que las que te di yo.
Que tenemos al menos, un trato, que prometo lo cumplo, lo acato, que en tu lucha diaria si quieres, estoy.
Si te añoro hay motivos, que no quiero razones, ni explicaciones, es no más lo que siento, es no más que mi duda, es no más lo que arruga, corazón de papel.

Que la brisa te bese los ojos, que la nieve te cante los pasos, ojalá que te vaya bonito, ojalá que volviera yo a verte.’
(Hopeless, by Lichtenstein, a pic from my book)

I blog with BE Write

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